Elementos del Patrimonio Visitables


Murcia del Carmen


Estaciones y edificios
Murcia
Plaza de la Industria, s/n
Región de Murcia

Estación de ferrocarril


Información complementaria

Año de construcción: 1864

El edificio de viajeros de la estación de Murcia del Carmen está recogido en el Catálogo de Bienes Inmuebles Protegidos de la Región de Murcia. Fue construido en torno al año 1864, y hacia 1910 sería objeto de una importante mejora y ampliación. Es una de las dos estaciones ferroviarias con las que contó la ciudad.

La estación entró en servicio el día 1 de febrero de 1863, cuando se abrió al tráfico el tramo que unía Murcia con Cartagena, correspondiente al trayecto Albacete - Cartagena que pertenecía a  la compañía MZA.

Como curiosidad decir que la inauguración oficial de la estación estuvo relacionada con la visita de la reina Isabel II a esta ciudad el 24 de octubre de 1862. El tren real recorrió el trayecto que enlazaba Cartagena y Murcia, y para ello los empleados de la compañía MZA tuvieron que improvisar parte de la infraestructura, por medio de una desviación provisional sobre el trazado definitivo. La prueba de esta provisionalidad fue sin duda el hecho de que el tramo no quedaría abierto al tráfico de forma regular hasta el mes de febrero del año siguiente. Entre el conjunto de elementos que tuvieron que improvisarse para la visita real, debe contabilizarse también los edificios. Según cuentan las crónicas de la prensa de la época, en alusión a esta inauguración, las estaciones no se hallaban edificadas. Tanto en Cartagena como en Murcia, es decir, en los dos puntos donde la reina debía tomar y dejar el tren, se habían improvisado dos tiendas guarnecidas y decoradas con elementos vegetales, en sustitución de los correspondientes edificios.

Por lo tanto, el primer edificio construido era de segunda clase y el proyecto se aprobó en 1863. Aunque fue a partir de un proyecto de 1907 cuando se produce la intervención de mayor envergadura, concluida a finales de esa primera década, con la ampliación de su planta, a través de los dos cuerpos laterales, y reformas en el aspecto ornamental de sus fachadas, el edificio quedaría prácticamente tal y como se conoce en la actualidad.

Sobre una planta alargada de 90 metros de longitud, dispuesta de forma paralela al eje de la vía, se levanta un edificio formado por tres cuerpos: uno central de dos plantas, ligeramente adelantado en la fachada de población, y dos laterales de planta baja. Utiliza un eclecticismo severo y funcional, sin renunciar al empleo de algunos elementos arquitectónicos de origen clasicista. Su composición queda determinada por el principio de simetría con respecto al eje central del edificio, y en sus fachadas se observa un ritmo en la disposición de los vanos que refuerza el sentido horizontal de la construcción. La utilización de algunos motivos ornamentales y otros elementos de filiación neoclásica lo vinculan a la estética de la arquitectura pública del siglo XIX. El método de compositivo es el denominado “composición por módulos o por partes”, aunque la distribución del espacio en planta responda principalmente a una división interior prevista según las necesidades funcionales.

Aunque desde el punto de vista formal, no pueda hablarse de una arquitectura “monumental”, sí que representa una interesante evolución con respecto a otros modelos de edificios de viajeros anteriores, superando los proyectos estandarizados que se utilizaban repetidamente. Incluso, podría hablarse de un modelo con cierta singularidad, por la equilibrada conjugación entre las formas compositivas seriadas y la incorporación de otros elementos más cercanos a la arquitectura historicista, cuyas reminiscencias clásicas aportan al conjunto una combinación de sencillez y elegancia basada en la contención decorativa y la armonía compositiva.